El BBVA vuelve a invertir en el polémico gasoducto de Camisea en Perú

 

Como ya alertaba en septiembre 2007 el informe “Exigiendo responsabilidad al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Financiera Internacional (CFI) en Camisea II”, estas instituciones finalmente han otorgado 1,1 millones de dólares para Camisea II, la ampliación a nuevas áreas de bosque tropical del controvertido proyecto de gas natural llamado Camisea, en la Amazonía peruana.

BBVA financió Camisea I en medio de fuertes críticas

El BID otorgó créditos en 2002 y 2003 (60 millones de dólares a través de su departamento del sector privado) para Camisea I en medio de fuerte crítica nacional e internacional, ya que el Lote 88 de la Amazonía peruana estaba considerado “área crítica” por los expertos ambientalistas. Consecuencias: rápida y defectuosa construcción del gasoducto causando erosión del suelo y 6 roturas. Después de la sexta rotura, en 2006, el gobierno de Perú y el BID iniciaron una auditoría pero rechazaron la petición de que fuese independiente.

En su momento algunos bancos privados como ABN-AMRO y Citigroup rechazaron participar en el controvertido proyecto.

Sin embargo, a pesar de los riesgos ambientales y sociales asociados al proyecto, BBVA financió en agosto de 2006 a Tecpetrol del Perú con un préstamo de 35 millones de dólares, garantizado con la concesión para extraer y vender gas de Camisea. Tecpetrol, empresa argentina perteneciente al grupo Techint, forma parte del consorcio responsable de las actividades de producción de gas.

En 2006 la Oficina de la Defensoría del Pueblo de Perú concluyó que “...en la implantación de Camisea I no se han respetado los derechos (a un medio ambiente saludable, salud, participación en vida pública, acceso a información, alimentación y estilo vida) de las comunidades indígenas...”.

Camisea II seguirá con el apoyo de BBVA

La dirección del BID firmó el 24 de junio 2008 en su sede de Washington (EEUU) los contratos de financiamiento por 800 millones de dólares para el proyecto de exportación de gas natural licuado (LNG) de Camisea, más conocido como Camisea II. Este proyecto está ubicado en el Lote 56, y repite los mismos problemas que tuvo Camisea I en el Lote 88 en su inicio en 2004. En operaciones previas y actuales se han infringido normas de los propios BDI y CFI y normas internacionales de derechos de pueblos indígenas, sobretodo en lo referente a consulta previa y consentimiento.

El contrato se divide en dos tramos: un préstamo de 400 millones de dólares otorgado directamente por el BID, y un segundo préstamo de 400 millones conformado por un sindicato de 7 bancos, BBVA entre ellos (Société Générale, Calyon, BBVA, Sumitomo, ING, Mizuho, y Bank ofTokyo Mitsubishi).

Por otra parte, dos días después, el 26 de junio 2008, la Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo financiero del Banco Mundial, junto con bancos privados (entre los cuales probablemente vuelva a estar el BBVA), firmaron otro acuerdo, que otorga un crédito por 300 millones de dólares para el proyecto. En total, entre BID y CFI suman 1,1 millones de dólares en apoyo financiero.

El proyecto Camisea II está a cargo del consorcio Perú LNG, formado por la petrolera estadounidense Hunt Oil, la española Repsol YPF, la coreana SK Corporación y la japonesa Marubeni Corporation. Su inversión total asciende a 3.800 millones de dólares e implica la construcción de un gasoducto, una planta de licuefacción en Pampa Melchorita (entre los valles de Cañete-Lima y de Chincha-Ica), un terminal portuario para embarcar el gas e instalaciones anexas.

El crédito del BID, la operación de mayor envergadura aprobada para una empresa privada en el Perú por esta institución financiera multilateral, tendrá un período de amortización de 14 años, contados a partir de la fecha en que culmine la construcción de la planta de licuefacción, que se estima para el primer semestre del 2010. Por su parte, la CFI ha declarado: "Hasta la fecha, este préstamo es el más grande de la CFI para su cuenta en América Latina".

Cabe destacar que el proyecto Camisea no solamente está siendo cuestionado por sus impactos sociales y ecológicos; su orientación a la exportación (principalmente México y EEUU) choca con la satisfacción de una creciente demanda proveniente del mercado interno peruano. Este hecho ha sido denunciado por diversos analistas del sector hidrocarburos, que advierten de un panorama regional en que el gas se convertirá en un recurso energético escaso y, por ello, estratégico. Una cifra significativa: se estima que la planta de licuefacción a construirse en Pampa Melchorita producirá gas natural licuado para exportación por 1.000 millones de dólares anuales. De acuerdo con estimaciones del consorcio, ello representaría cerca de 0,8% del producto bruto interno del Perú.

Fuentes de información:
http://www.amazonwatch.org
http://www.weed-online.org/themen/english.html
http://www.aidesep.org.pe
http://www.biceca.org/es/index.aspx
http://www.elcomercio.com.pe
http://www.banktrack.org
http://www.finanzaseticas.org